001/El proyecto
Casa Asturias
Asturias tiene esa peculiaridad: la lluvia no es el enemigo, es el tono. Todo está verde porque siempre llueve, y todo está vivo porque el agua no para. El proyecto entendió eso y no intentó secarse.
La cubierta a dos aguas no es nostalgia: es respuesta climática. Los aleros amplios crean esa sombra húmeda donde la arquitectura y el jardín se confunden. Una casa donde la frontera entre dentro y fuera es, deliberadamente, imprecisa.


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