De la bruma
a Madrid.
Diana creció en Colonia Tovar, un pueblo de arquitectura bávara enclavado a 2.000 metros de altura en las montañas del estado Aragua, muy cerca de Caracas. Los inviernos con niebla, los techos a dos aguas y las casas que sus vecinos construían a mano formaron su primer vocabulario arquitectónico antes incluso de saber que eso era arquitectura.
Se formó como arquitecta en la Universidad Central de Venezuela, entre Caracas y Madrid, en un entorno donde la cultura universitaria se mezcla con los valores más puros de la tierra: la agricultura, la gastronomía y los artesanos de la madera y la piedra. En 2013 consolidó el estudio en Madrid, sumando al instinto del bosque la disciplina del patrón europeo: el rigor normativo, la colaboración industrial, la obra a escala metropolitana.
Hoy dirige Tomato como un estudio transatlántico: Madrid como sede de proyecto y Colonia Tovar como Mountain Lab, un laboratorio activo donde se investiga material, se ensayan procesos y se cuida una red de artesanos locales. Entre una y otra oscila el estudio: el rigor y la raíz, en partes iguales.
Mi trabajo empieza escuchando el deseo
que el cliente aún no sabe nombrar.
Diana Guillén Azpurua
Andrés Segnini Capriles
Nancy Misle
Gestión integral
Un único interlocutor desde la primera sesión hasta el año posterior a la entrega. Presupuesto abierto, reporting quincenal y dirección de obra propia.
Dos territorios
Madrid como sede de proyecto y Colonia Tovar como laboratorio material. Cada proyecto hereda el rigor de una y la raíz de la otra.
Escala deliberada
Aceptamos pocos proyectos al año. La serenidad del proceso exige tiempo, presencia y atención que no se pueden repartir en exceso.
¿Tienes un proyecto
en mente?
La escucha es el primer paso del método. Y es gratuita.
Hablemos →
Hablemos →