Arquitectura
de la serenidad.
Un territorio antes que un estilo.
Tomate. La fruta
que parece hortaliza.
Nos llamamos Tomato por una paradoja que nos fascina: botánicamente el tomate es una fruta, pero el mundo lo clasifica como hortaliza. Es un objeto cotidiano que, mirado de cerca, no es lo que parece.
Esa es nuestra posición. Diseñamos hogares que a primera vista parecen casas como otras, pero que, al habitarlos, revelan una sensibilidad distinta: la de detenerse, la de escuchar el material, la de no imitar estilos prestados.
Mirar de nuevo lo cotidiano. Ese es nuestro punto de partida.
A 2.000 metros
de altura.
Tomato nace en Colonia Tovar, un pueblo andino de arquitectura bávara fundado por emigrantes alemanes en 1843. Allí, entre techos a dos aguas y bruma permanente, Diana creció leyendo los muros de madera y las casas que los abuelos construían con las manos.
El cruce improbable entre la disciplina centroeuropea y la naturaleza tropical andina formó una sensibilidad que todavía hoy marca cada proyecto: rigor constructivo y calor material, en partes iguales.
Del bosque
al patrón.
En 2013 el estudio se consolida en Madrid. La capital incorpora otra capa: el rigor europeo, el patrón, la exigencia normativa, la colaboración con industrias y artesanos de alto nivel.
Madrid da la madurez; Colonia Tovar conserva la raíz. El resultado es un lenguaje arquitectónico que no pertenece del todo a ningún sitio y por eso mismo puede aterrizar en cualquiera.
Architecture
of Serenity.
No hacemos arquitectura para ser vista. Hacemos arquitectura para ser habitada. Cada proyecto es un ejercicio de calma construida: la serenidad del espacio empieza por la serenidad del proceso.
Cuando un cliente entra por primera vez a un proyecto terminado, notamos siempre el mismo gesto: una respiración más larga. Ese es nuestro indicador de éxito.
Madera, piedra,
bruma.
El origen como material. Trabajamos la madera local y la piedra sin tratar como quien entiende que un material no se escoge, se reconoce. El detalle táctil no es decorativo: es la forma que tiene el espacio de hablar con el cuerpo.
Cultura
del refugio.
Una casa es, antes que nada, un lugar donde esconderse del ruido. Rechazamos la arquitectura-escaparate. Diseñamos para introvertidos del mundo: personas que necesitan un lugar al que regresar, no una foto que publicar.
El método
del silencio.
Hemos codificado un proceso en cinco tiempos que protege al cliente del caos propio de cualquier obra. El ruido técnico se queda con nosotros; a ti solo te llega la ilusión del proyecto.
La piedra, la madera, el lino, el barro cocido. Materiales que no imitan: son. Los elegimos por lo que hacen al tacto, al oído, a la luz.
Otro lujo.
- El mármol brillante
- La marca visible
- El cuadro de autor
- La cocina que parece laboratorio
- La superficie sin huella
- La luz que cambia durante el día
- El silencio entre dos habitaciones
- El tacto cálido del roble crudo
- El olor a bosque en invierno
- La cocina donde cabe una familia
Construimos
la calma.
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